¿Qué son los prestamistas particulares privados?

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Publicado el 4 abril 2016 por topcredi.com



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Dentro del sector de la financiación, hay distintas opciones, que el mercado ofrece, para conseguir ese dinero que estamos buscando para llevar a cabo nuestro proyecto, entre los que se encuentran los prestamistas particulares privados, que son aquellas personas que están en disposición de realizar un préstamos de dinero, a las personas que están buscando alguna financiación, debido a una falta de liquidez, y que por sus circunstancias personales y económicas, no pueden obtener ninguna financiación a través de la banca clásica, que pueden poner más obstáculos, a la hora de llevar a cabo esta solicitud.

prestamistas particulares privados

Estos prestamistas, son personas de la “calle”, que tienen su trabajo y llevan una vida normal, lo único, que cuentan con fondos suficientes para prestar a los demandantes de dinero, y pueden realizar préstamos de una manera regulada, según las normativas que estén establecidas para llevar a cabo este movimiento de capitales, entre particulares, con lo que hay que dejar claro que el dinero viene del capital privado, no de una empresa.

Operaciones realizadas con prestamistas particulares privados

Las operaciones realizadas a través de estos prestamistas privados, llevan consigo una garantía de devolución, aunque en algunos casos el propio prestamista se “fía” de la persona a la que se está dejando dinero, ya que lo que se intenta es ofrecer ese capital, sin tener que analizar, si el prestatario tiene nómina, está en asnef o que no cumple algún requisito que se solita desde un banco o caja.

Está claro, que el que asume todo el riesgo del préstamo, es el prestamista particular, con lo que los intereses serán, en algunos casos muy superiores a los que se ofrecen desde las entidades tradicionales, estando el interés anual, por el que se presta dinero, entorno al 12% – 15%, dependiendo de quién sea el particular que ofrece este producto, aunque si revisamos el porcentaje que aplican los bancos y cajas a sus operaciones de préstamos, hay que indicar que el tipo que aplican los prestamistas particulares, puede ser la mejor opción del mercado, cuando desde el banco o caja, se deniega realizar la operación, por falta de garantía o no cumplir algún requisito que se establece para poder acceder a sus productos financieros.

¿Cuando firmamos con prestamistas particulares?

Para que se pueda realizar la concesión de estos productos de préstamos de particulares, se fijan una serie de requisitos, que servirán como garantía, ya que aunque el prestamista está dispuesto a ofrecer su dinero, ellos deben de cubrir ese importe que prestan, con lo que se suele solicitar que el cliente esté en disposición de una propiedad, que será acreditada, con una nota simple, su DNI, además de las escrituras de la propiedad, que van a servir para evaluar que se puede hacer frente al pago del préstamo, ya que si se da la situación de impago, el prestamista no verá cubierto ese dinero que ha prestado.



Evidentemente, todo este proceso, se realiza de una manera legal, ante un Notario, para dejar fijadas las condiciones de los plazos de devolución y las cuotas que se van a satisfacer mensualmente, y habrá que establecer, esa forma de pago, domiciliando los recibos o también ingresando las cuotas en la entidad financiera fijada en ese contrato de préstamo.

Esos plazos de devolución, que se fijan en el contrato, van a estar establecidos, a partir de un año hasta los quince años, incluso pudiendo fijar algún período de carencia, en el que únicamente se pagarán intereses, lo que facilita aún más el poder acceder a financiación a particulares que demandan estos productos.

Lo que está claro, es que aunque estos prestamistas particulares privados, tengan solvencia de capital, se van a establecer unos límites para poder prestar, fijando ese límite, más o menos en el 20% del valor de la propiedad que se está poniendo como garantía para la adjudicación de la operación financiera que estamos llevando a cabo, por lo que ese porcentaje establecerá la operación, que será devuelta en cuotas, fijadas en el contrato firmado por ambas partes, y en el que se indican otra serie de condicionantes contractuales.

 

La operación, como hemos indicado anteriormente, queda reflejada en una Notaria, donde se formalizará el préstamo, así como el pago de los gastos que se generan, cuando se realiza cualquier escritura pública, así como los gastos que llevan implícitos, por la operación que se está ejecutando, por lo que tanto Notario, como abogado y empresa de financiación, aplicarán el porcentaje o comisión, establecido en la operación, pudiendo ser fijados e incluidos en la operación, incluso pagados en las cuotas que se van a establecer para la devolución del préstamo concedido.

 

La utilización de estos préstamos particulares, viene debida, a la falta de concesión de préstamos por parte de las entidades bancarias, lo que obliga a los propios particulares a buscar las alternativas financieras que el propio mercado pone a disposición de los clientes, siendo una de ellas, la de los préstamos de particulares, lo que facilita y soluciona ese problema, que nos ofrecen los prestamistas particulares, pudiendo destinar el capital concedido a solucionar esa falta de liquidez, que se puede pasar en un momento determinado, no siendo requisito, el dedicar ese capital adjudicado, a la compra de un inmueble, como complemento a la garantía que se establece de estar en posesión de un inmueble, que sirva como aval de la operación que se va a realizar, entre particular y prestamista.

Financiación con dinero privado

Gracias a la aparición de estas operaciones de financiación, el mercado nos ofrece distintas alternativas, teniendo muy en cuenta que la principal ventaja que nos facilita el poder acceder a este mercado, es la no inclusión en la operación, de la contratación de productos vinculados al préstamo, como ocurre en las entidades financieras tradicionales, lo que va a facilitar que no haya una gran vinculación entre la persona que solicita el préstamo y aquella que lo concede, siendo únicamente una relación contractual por el préstamo que se va a firmar, que una vez devuelto, quedará satisfecho y finalizado, por ambas partes que componen este contrato financiero que se ha llevado a cabo.